Ir al contenido principal

La historia, capítulo 1

El primer día en Breve

La primera semana de la empresa: el inventario entra a Breve, los cheques del corte van al banco y sale la primera factura con el nombre de Industrias Montecito. Y lo que conviene dejar listo en Breve antes de vender.

Escuchar la historia: Capítulo 1

El primer día en Breve

0:00 8:38
La historia completa, unos 84 minutos

La historia

Menos dramático de lo esperado

El día del corte cayó un miércoles, y ese día no se vendió nada. Así lo había querido María Pinales, la esposa de Manuel Paredes y quien lleva las cuentas del negocio desde hace años, que en las últimas semanas lo había preparado todo para la empresa que acababan de constituir: antes de vender el primer metro de cable, el almacén tenía que estar en Breve. Esa mañana cargó los 143 artículos del inventario contado en abril, cada uno con su costo, su precio de lista y su precio mínimo, y en los cuarenta que más se venden puso los precios que Manuel da de memoria desde hace doce años: el de suministro para las obras, el de mayorista, el de distribuidor y el de los empleados. Registró las secuencias de comprobantes electrónicos que la DGII les había autorizado dos días antes y dejó a cada vendedor en su lugar: Manuel para las obras, ella para las ventas por teléfono a los maestros eléctricos y el mostrador para lo que se despacha en el almacén. El jueves llevó al banco los seis cheques que los clientes habían dado antes del corte y que esperaban en la caja fuerte desde junio, y ese mismo día empezaron a entrar los pagos de las facturas viejas, cuatro cobros por más de trescientos mil pesos, que el sistema ya tenía con su número y su saldo porque la cartera había entrado con las cifras del corte.

Por eso el día que todos esperaban, el viernes de la primera factura, fue menos dramático de lo que nadie imaginaba. En gran medida se debió al orden que María acostumbraba a tener en sus asuntos y a la preparación de junio, cuando practicó con las pruebas de la DGII hasta memorizar el proceso. Alrededor de su escritorio, en la oficina de Los Mina, estaban Manuel, Monchy y la asesora de Breve. Monchy, que se llama Ramón Taveras, es el encargado del almacén desde hace ocho años, y la asesora era la misma que en abril le había dicho a María que antes de automatizar necesitaban orden. María tenía el manual impreso sobre el escritorio y, abierta en la pantalla, la guía de facturación con el paso a paso, pero no tuvo que mirarlos. A las diez y cuarto salió la primera factura de Industrias Montecito, para Constructora Almonte, la empresa del Ing. Héctor Almonte, uno de los primeros clientes de Manuel y hoy el más grande: cable, breakers y dos paneles para una obra, con precio de suministro, crédito fiscal y treinta días para pagar. La venta era de Manuel, que todavía no tenía usuario, así que la registró ella a su nombre.

María fue la primera en revisarla. Después se la pasó a su esposo, de forma ceremoniosa, y la factura pasó de mano en mano. Lo que más llamaba la atención no eran los montos ni el código que la DGII pide en cada comprobante electrónico, sino el encabezado: Industrias Montecito, S.R.L., con su propio RNC y su propio número de comprobante, en una factura que por primera vez no llevaba la cédula de Manuel. Doce años de ventas a nombre de una persona se veían, de pronto, como el trabajo de una empresa, y Manuel, que había dicho que esas cosas eran papeleo, la leyó entera dos veces.

La segunda venta no siguió el orden esperado. Montajes Orientales, una de las contratistas que pagan contra entrega, había transferido esa mañana setenta y cinco mil pesos por un pedido que todavía no estaba facturado: primero llegó el pago y después se emitió la factura, una costumbre de la etapa informal en que el dinero y los papeles no iban al mismo paso. María hizo la factura por el monto exacto de la transferencia y le aplicó el cobro en seguida, de forma tal que lo que había entrado al banco y lo que debía el cliente quedaron cuadrados desde el primer día. Antes del mediodía, lo que tenía que ver con la facturación y los cobros ya estaba hecho, y la asesora, que los acompañó solo la primera hora, se había despedido y los había dejado trabajando. En cuanto a adrenalina, el día fue casi decepcionante.

Dedicaron el resto del día a lo de siempre: organizar los pedidos pendientes y programar la ruta de entregas de la semana siguiente, mientras las otras facturas salían una a una, como en cualquier viernes, hasta sumar seis por RD$385,566.71. Al final de la tarde María hizo el depósito de la semana en el banco, como haría desde entonces cada viernes. Manuel, que en la reunión del sistema había preguntado cuánto tiempo le iba a quitar el sistema a las ventas, se dijo a sí mismo que eso era lo que estaba esperando: que el sistema no fuera una distracción, sino lo que le permitiera, por fin, enfocarse en su negocio.

El primer día no hubo adrenalina. Hubo una factura con el nombre de la empresa, y con eso bastó.

En Breve

Lo que conviene dejar listo antes de vender

El día del corte es el primero en que la empresa opera con su propia contabilidad, y lo que no esté en Breve ese día habrá que perseguirlo después. Estos son los pasos que dio Montecito, en el orden en que los dio. Cada uno tiene su paso a paso en el centro de ayuda de Breve.

1

Cargar el inventario inicial

Los artículos se crean en Inventario › Ítems, con su categoría, su costo, su precio de lista, su precio mínimo y su suplidor. Las existencias entran con un ajuste de inventario, «Inventario inicial», sin asiento contable, porque su valor ya está en el asiento de apertura. Montecito cargó 143 artículos por RD$17,189,616.19.

Guía de inventario

2

Poner los precios de cada tipo de cliente

Además del precio de lista, cada artículo puede tener precios alternos que se eligen al facturar: suministro para las obras, mayorista, distribuidor y empleados. Montecito los puso en los cuarenta artículos que más se venden, que es donde se negocia el precio.

3

Registrar las secuencias de comprobantes

En Ventas › Series NCF se registran las secuencias que la DGII autorizó: E31 para las facturas con crédito fiscal, E32 para las de consumo, E34 para las notas de crédito, E41 para las compras a proveedores informales y E43 para los gastos menores. Breve toma el siguiente número de cada una al facturar.

4

Dar a cada vendedor su código

En Ventas › Vendedores cada persona que vende tiene su código, de forma tal que las ventas se puedan ver por vendedor desde el primer día. Si un vendedor todavía no tiene usuario, otro puede registrar la venta a su nombre, como hizo María con las de Manuel.

5

Facturar y cobrar

La factura con crédito fiscal lleva el RNC del cliente y su condición de pago, a crédito o contra entrega. Cuando el pago llega antes que la factura, se factura por el monto exacto y se aplica el cobro en seguida, para que la cuenta del cliente quede saldada el mismo día.

Guía de facturación
Guía de cobros

Lo que la empresa hizo cada día desde el corte está en Día a día, y cómo entraron el balance y la cartera, en el asiento de apertura.

En vivo Radio Breve
Industrias Montecito,