10:42 minutos
Henry Ford fracasó dos veces antes de fundar Ford Motor Company en 1903. Con el Modelo T, la línea de ensamblaje y el sueldo de cinco dólares diarios puso el carro al alcance de la gente que lo fabricaba. Pero se aferró a su fórmula mientras General Motors le daba al cliente lo que pedía: escoger. En 1927 tuvo que parar sus fábricas y empezar de nuevo.
La lección comercial
Pon el precio pensando en la mayoría y haz que los costos lo alcancen. Y cada año pregúntale al cliente si lo que vendes todavía es lo que quiere.
10:29 minutos
Walt Disney llegó a Los Ángeles con una empresa en quiebra y convenció a su hermano Roy de fundar un estudio. En 1928 perdió a su personaje, Oswald, porque no era suyo, y en el tren de regreso nació Mickey. Después vinieron el sonido, Blanca Nieves con un préstamo a última hora, una huelga de su propia gente y un parque que pagó la televisión.
La lección comercial
Asegúrate de que lo que creas sea tuyo: el nombre, la marca, la receta, los clientes. Y cuando pierdas algo, que te encuentren con la próxima idea en la mano, sin olvidar a la gente que la hace posible.
10:04 minutos
Phil Knight empezó vendiendo los tenis de un fabricante japonés desde el baúl de su carro. Cuando ese proveedor quiso quedarse con su empresa, tuvo que crear a toda prisa lo que era suyo: un logo de 35 dólares, un nombre que no le convencía y una suela salida de una plancha de waffles. Después vinieron un juicio, un banco que le cerró la puerta y un socio que pagó toda la deuda.
La lección comercial
Depender de un solo proveedor es un riesgo: busca el segundo antes de necesitarlo. Y cuida lo que es tuyo, tu nombre, tu logo y tu manera de atender, porque tu marca es lo que te queda cuando el proveedor se va.
10:34 minutos
Ingvar Kamprad empezó vendiéndole fósforos a su abuela en el campo sueco. Con IKEA puso los precios a la vista, y los comerciantes de muebles le hicieron un boicot. Tuvo que diseñar sus propios muebles, meterlos en cajas planas y buscar fábricas al otro lado de la Cortina de Hierro. Un incendio terminó de cambiar la manera de comprar: el cliente busca su caja y se la lleva.
La lección comercial
El precio bajo no se decreta, se diseña: busca lo que pagas sin necesidad, el intermediario que no aporta o el espacio de unas patas en un carro. Y cuando te cierren una puerta, busca otra sin bajar la calidad.
10:36 minutos
Un carpintero danés sin clientes empezó a hacer juguetes de madera en plena crisis. Su fábrica se quemó tres veces, su hijo apostó por un ladrillo de plástico que al principio vendía menos que un tractor, y la idea de un sistema donde todo encaja los hizo crecer por décadas. Cuando quisieron hacerlo todo, casi quiebran, y se salvaron volviendo al ladrillo.
La lección comercial
Averigua qué haces mejor que nadie y cuídalo. Cada cosa nueva tiene que encajar con lo que ya haces bien, como un ladrillo con otro. Y la calidad no se negocia, ni siquiera una capa de barniz.
11:01 minutos
Los dueños de una tienda vendieron justo antes del crac de 1929 y quisieron devolverle algo a su estado. Abraham Flexner los convenció de fundar un lugar donde se paga por pensar, y trajo a Einstein con sus propias condiciones. Después vinieron los choques por controlarlo, una computadora en un instituto sin laboratorios y el examen de ciudadanía de Gödel.
La lección comercial
Empieza por la gente, no por el edificio: busca a los mejores y dales sus condiciones y tiempo para pensar. El talento se queda donde lo respetan, no donde lo vigilan. Y deja por escrito quién decide qué antes de que haga falta.
10:43 minutos
Blockbuster tenía miles de tiendas y cobraba millones en cargos por atraso. Dos compañeros de trabajo se mandaron un disco por correo, fundaron Netflix y le quitaron el castigo al cliente. En el año 2000 se ofrecieron a Blockbuster por 50 millones y el gigante dijo que no. Diez años después Blockbuster quebró, y Netflix, ya grande, cometió su propio error.
La lección comercial
El que manda hoy casi nunca ve venir al pequeño. Cobrarle al cliente por equivocarse le abre la puerta a la competencia: pregúntate qué multa le cobras tú. Y cuando te toque ser el grande, pide que te contradigan.
10:29 minutos
Un ingeniero de Nestlé quiso hacer el mejor expreso para su esposa italiana e inventó la cápsula. Durante años casi nadie la compró, hasta que un hombre de mercadeo vendió barata la máquina y cara la cápsula. El negocio fue tan bueno que todos quisieron hacer cápsulas, empezando por él mismo. Cuando vencieron las patentes, a Nespresso le quedó lo que nadie copia: la experiencia.
La lección comercial
El dinero de verdad está en lo que el cliente vuelve a comprar. Si tu ventaja depende de un candado, una patente o una exclusiva, ponle fecha de vencimiento, porque se vence. Cuando se abre, lo que queda es la experiencia y la confianza.
10:34 minutos
Android nació para cámaras de fotos y casi se queda sin dinero. Google la compró, y cuando salió el iPhone tuvieron que empezar de nuevo. Su apuesta fue regalar el sistema a los fabricantes y aliarse con decenas de empresas contra el grande. Así llegó a la mayoría de los celulares del mundo, aunque Apple se quedó con la mayor parte de las ganancias.
La lección comercial
A veces conviene abrir y compartir, y contra el grande, aliarse. Cuando el mercado cambia, cambia rápido aunque te duela lo que ya hiciste. Y tener más clientes no es lo mismo que ganar más: mira cuánto te deja cada venta.
10:39 minutos
Todo empezó con un telar que se paraba solo cuando se rompía el hilo. El hijo del inventor fundó Toyota con una regla: que no falte nada y que no sobre nada. Después de casi quebrar en 1950, Taiichi Ohno sacó el kanban de los supermercados y le dio a cualquier obrero el poder de parar la línea. Toyota llegó a ser la más grande del mundo, hasta que crecer demasiado rápido le costó la calidad.
La lección comercial
Que cualquiera pueda parar la línea cuando ve un error. Pregunta por qué cinco veces, ten solo lo que necesitas cuando lo necesitas y mejora un poco cada día. Cuando el negocio crece rápido, eso es lo primero que se olvida.
10:41 minutos
Starbucks empezó como una tienda de café en grano que no vendía café en taza. Un vendedor que vio los cafés de Milán quiso convertirla en un lugar para quedarse, y terminó comprándosela a sus jefes. Cuidó a su gente con seguro médico y acciones, y la empresa creció a miles de tiendas, hasta que perdió el olor a café. Entonces cerró todas una tarde para volver a enseñar.
La lección comercial
Lo que vendes no es solo el producto, es la experiencia y el trato. Cuidar a tu gente es cuidar a tu cliente. Crecer rápido puede aguar lo que te hizo especial, y a veces hay que cerrar unas horas para volver a enseñar.